Cómo energizar tus piedras y cristales

Los cristales pueden ser nuestros grandes aliados y protectores. ¿Cómo cuidamos y renovamos su energía?

Si ya has incursionado en la adquisición de piedras o cristales energéticos o estás considerando hacerlo, tendrás en mente la idea de que probablemente haya que limpiarlos o cuidar su energía. ¿Por qué hacerlo y cómo?

Los cristales participan de un intercambio con el ambiente para liberar energía y armonizar los espacios. Prácticamente absorben la energía del entorno y de aquellos que entran en contacto con ellos. Por este motivo es muy importante tener en cuenta que debemos limpiarlos antes de llevarlos con nosotros o de utilizarlos en los ambientes que frecuentamos.

Cuando los compramos o nos los regalan, lo más probable es que provengan de una tienda y que antes de llegar a nuestras manos hayan pasado por muchas otras, por lo cual puede decirse que los cristales para cumplir con sus bondades y familiarizarse con nuestra energía y entorno personal necesitan ciertamente un mantenimiento y un sencillo cuidado.

Existen diversas formas de energizarlos que varían según la composición del cristal, pero en líneas generales hay dos formas que se adecuan a casi todos los cristales que comúnmente se utilizan: Energización a través del agua y energización a través de la tierra.

 

A través del agua:

  • Simplemente debemos dejar nuestros cristales al aire libre sumergidos en un cuenco con agua y sal marina durante toda una noche (si es noche de luna nueva, ¡mejor!). A la mañana siguiente los enjuagamos bien con agua del grifo, procurando que no queden restos de sal, y luego volvemos a dejarlos al aire libre pero esta vez al sol para que se sequen y recarguen con la energía del astro mayor. Antes que anochezca los recogemos y ya tendremos nuestros cristales listos para ser utilizados.

 

A través de la tierra:

  • Dejamos nuestros cristales enterrados en tierra de una maceta o de nuestro propio jardín (preferentemente que sea rica en humus) Debemos dejarlos enterrados al aire libre un mínimo de tres noches (iniciando en luna nueva si es posible), para luego desenterrarlos y dejarlos hasta el próximo anochecer bajo el sol.  Ambos métodos es recomendable efectuarlos una vez al mes para mantener nuestras piedras en armonía y sintonizadas con nosotros y la naturaleza (¡de allí provienen!).

No olvidemos que los cristales son materia viva y grandes aliados de nuestro desarrollo y crecimiento personal, por lo tanto no solo usémoslos sino que también cuidémoslos siendo conscientes de que si ellos están energizados podrán cumplir con su misión de ayuda y equilibrio en la vida de todos los que apreciamos su existencia. 😉

Manuela Torres

Manuela Torres

Diseñadora de interiores at Trígono
Buscadora insaciable, se ha formado e interesado en la metafisica, la astrología y las terapias alternativas, en su meta por hallar y ofrecer las herramientas que permitan al ser humano vivir en equilibrio y responsabilidad, respetando su hogar: el planeta tierra.
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