Una universidad de San Pablo produce plástico 100% biodegradable con residuos de la agroindustria

El producto es barato, no compite con el mercado de alimentos y contiene antioxidantes.

Las investigaciones de la Universidad de San Pablo (USP) en Ribeirão Preto avanzan en la búsqueda de plástico 100% biodegradable y competitivo con el plástico común. Las pruebas que reúnen en la fórmula residuos agroindustriales resultaron en un producto con cualidades técnicas y económicas prometedoras.

La buena nueva salió de los laboratorios del Departamento de Química de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Ribeirão Preto (FFCLRP) de la USP. La química Bianca Chieregato Maniglia desarrolló películas plásticas biodegradables a partir de matrices de almidón presentes en residuos agroindustriales de cúrcuma, babasú y achiote.

El hecho de que el nuevo material sea totalmente desarrollado a partir de descartes de la agroindustria marca la diferencia. Al mismo tiempo, recicla residuos; es biodegradable; se produce con fuentes renovables que no se agotan como el petróleo (de donde sale el plástico común) y se cultiva en cualquier lugar del mundo. Bianca recuerda más predicados de su producto: materia prima barata, que no compite con el mercado alimenticio y aún “contiene composiciones interesantes con la presencia de activos antioxidantes”.

Esta fórmula con compuestos antioxidantes, recuerda la investigadora, puede ser aún más interesante en el desarrollo de “envases activos”.

Los estudios parecen indicar el camino correcto para la obtención de un plástico, o al menos una película plástica, totalmente biodegradable. Los investigadores de la FFCLRP lograron producir películas plásticas con buena apariencia, buenas propiedades mecánicas, funcionales y activas, lo que los hace más eficientes en la conservación de hortifrutas. El grupo de investigación también ha trabajado con la aplicación de aditivos como la paja de soja tratada, otro residuo agroindustrial, para mejorar las propiedades de estas películas. La meta es la ganancia de mayor resistencia mecánica y menor capacidad de absorber y retener agua.

Bianca, sin embargo, cree que aún demora más investigación y prueba para que el 100% biodegradable llegue al mercado. En una perspectiva más reciente, comenta, “ese tipo de plástico debe actuar como alternativa a lo común”. A pesar de no sustituir el tipo común, puede ser aplicado a diversos tipos del producto, como ya ocurre en las mezclas de materias primas renovables con polímeros no renovables, formando las llamadas “blendas”. “Tenemos las buenas propiedades de los plásticos comunes con parcial biodegradabilidad”, comenta.

 

Plásticos (no tan) “verdes”

El plástico común, que se produce con derivado del petróleo (materia prima no renovable, cuya composición no se metaboliza por microorganismos), tarda hasta 500 años en desaparecer.

El plástico biodegradable desarrollado en la USP está hecho de material biológico, y por eso es atacado, en la naturaleza, por otros agentes biológicos – bacterias, hongos y algas – y se transforman en agua, CO2 y materia orgánica. Se degrada en un máximo de 120 días.

Actualmente existen en el mercado otros tipos de plástico biodegradable. Se hacen a partir de fuentes renovables – maíz, mandioca, remolacha y caña de azúcar-. Sin embargo, estas fuentes sirven como materias primas para producir un compuesto (ácido láctico) del cual se puede sintetizar el polímero (PLA – ácido poliláctico). “Debido a que estos plásticos no se producen con polímeros naturales, como la proteína y los carbohidratos, por ejemplo, el material presenta una estructura más compleja y sólo se biodegradan correctamente en las plantas de compostaje, donde hay condiciones adecuadas de luz, humedad y temperatura, La cantidad correcta de microorganismos “, recuerda Bianca.

Además de caros, los plásticos producidos por fuentes renovables hoy comercializados aún dejan a desear en relación a algunas propiedades mecánicas y funcionales si se compara con los plásticos producidos con fuentes no renovables, y también demandan otros costos para no contaminar el medio ambiente.

Otro plástico muy difundido en la búsqueda de una mayor sostenibilidad es el “plástico verde”. Sin embargo, la investigadora hace una alerta sobre este tipo de plástico. Se hace de caña de azúcar, pero no es biodegradable. A partir de la caña, se produce el polietileno igual al obtenido del petróleo, así el tiempo de descomposición del plástico verde es el mismo del plástico común. “Va a seguir causando problemas en las ciudades y en la naturaleza.”

Bianca defiende que la aceptación y demanda de plásticos biodegradables dependen más de conciencia ambiental, legislación y voluntad política que de factores económicos. Evalúa que, en perspectiva global, cuando se incluyen costos indirectos, como generación de basura, contaminación y otros impactos a la salud y el medio ambiente, “los biodegradables asumen posiciones económicamente más favorables”.

Hablando en economía, los costos de producción de estos materiales pueden ser mucho menores que los actuales. Y eso se debe a la utilización de los residuos agroindustriales, como el producto ahora desarrollado en la USP, cuyos componentes no compiten en el mercado con la industria de alimentos.

Los resultados de este estudio se presentaron en marzo de este año a la FFCLRP en la tesis doctoral de Bianca, que trabajó bajo la dirección de la profesora Delia Rita Tapia Blácido.

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