Menos mente y más sentir por favor

Nuestra mente analítica siempre se encuentra queriendo entender todo. Tratemos de permitirnos ser y sentir más.

Hace poco me dijeron: “Lu, tratá de no ponerle mente y disfruta.”
Y ahí mismo, pfff… expansión pura, vacío total y una sensación de plenitud, de honestidad conmigo misma y con el todo que hacía tiempo no experimentaba. Una sensación de poder darle la bienvenida al momento presente tal cuál se presentaba es en ese momento; sin juzgarlo, sin conceptualizarlo.

Pudiéndolo recibir con brazos abiertos. ¡Y qué libertad cuándo podés sentir en cada fibra de tu cuerpo que no hay nada tal como “Bueno ó malo, mejor ó peor”! Sino, simplemente experiencias, que están alineadas o no, con tu Origen, con tu propia Presencia.

Nuestra mente analítica siempre se encuentra queriendo entender, separar, clasificar todo. En vez de abrirle las puertas a la experiencia, a la contemplación, y saborear por nosotros mismos qué gusto tiene cada momento. Es tan liberador poder permitirnos sentir.

sentir mas

Tal vez para algunos sea muy fácil, pero a mí en particular al ser tan mental, me cuesta un poco. Por ejemplo, sentir la tristeza… sin tener que vestirnos de ella, o de hacer una “oda a la tristeza”, simplemente aceptarla y dejarla pasar. Sin tener que ir al libro ó a la receta, para evitarla, ó sacarla de mi día, en vez de integrarla y de a poco dejar que se disuelva, cómo cualquier otra emoción ó sensación que viene y va.
Tantas doctrinas, métodos, escuelas, opiniones que nos dan recetas sobre cómo ser felices, que nos perdemos de nuestra propia voz, de nuestra propia música. Poco a poco me voy dando cuenta que si hay algo que nos puede guiar hacia la felicidad es el silencio y la sinceridad con la que contemplamos nuestro sentir.

El gran templo, vehículo para ser conscientes de ese sentir, es nuestro cuerpo físico. Él nunca miente. Volver a la profundidad y honestidad de nuestras sensaciones físicas y de la respiración, puede mostrarnos ese lugar de no-mente, de pura Luz y Amor que tanto nos reconforta.

Durante muchos años creí que “estar en armonía”, tenía que ver con estar en equilibrio con respecto a una referencia externa. Seguir determinado camino, maestro, escuela, método. Hoy, sé con certeza que esa referencia es interna. El Norte no es el mismo para todos; depende siempre de dónde esté situado cada uno y en todos los casos es verdadero. Si hoy elijo seguir a un maestro ó método es porque conscientemente resuena con el momento actual por el que estoy atravesando.

Hace poco me puse a ordenar toda mi casa, a leer viejos diarios que vengo escribiendo desde hace quince años. Y me di cuenta que todo lo que yo consideraba en ese momento como equivocado…Era perfecto, y que en vez de resistirlo ó rechazarlo, lo único que tenía que hacer era darle la bienvenida con conciencia. Claro… es muy fácil decirlo, porque en los momentos en los que se te viene toda la basura encima, te dan ganas de tirar todo por la borda.
En el fondo de todo… Hay amor, y creo que darnos cuenta de ello, nos da más miedo que quedarnos en nuestra queja, en la comodidad que nos ofrece ser más “mente” y menos “sentir”.
Hay un hilo conductor que viene guiándonos… Nuestra presencia. Por momentos tenemos atisbos de ella y por otros, nos nublamos. Si pudiésemos resonar con ella cada vez más, veríamos el milagro de estar vivos.

Fotografías por studioflydesign.com

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