¿Necesitamos tantas copias veganas?

En el afán de veganizarlo todo, cada vez se escuchan cosas más extrañas. Queso vegano, mantequilla vegana, hasta carne vegana. Con todo lo bueno que puede llegar a tener elegir una alimentación libre de productos de origen animal… ¿hace falta encontrar un sustituto, una copia para cada alimento para hacer de cuenta que nada ha cambiado?

No me malentiendan. Ustedes saben que buscar variaciones y versiones aptas para cada tipo de dieta en mis recetas es un gran placer y casi un hobby para mí. Estoy totalmente a favor de que cada persona elija los criterios personales que mejor le sienten para alimentarse, y adapte cada receta en torno de ellos. Eso es soberanía alimentaria!

Pero por otro lado, cada vez más nos venden productos que prometen replicar lo que nos vedamos a nosotros mismos. En ese tren, se genera un mecanismo casi perverso y una conducta muy angustiante: anhelamos lo que no podemos tener, seguimos deseando comer como decidimos no hacerlo, y buscamos por todos los medios “hacer trampa” para no enterarnos del cambio que elegimos voluntariamente. Eso ya no es soberanía ni libertad… es una prisión enorme. Y los invito a escapar.

Me parece que el mejor camino es reconciliarnos con nuestras propias elecciones para no sentirlas como imposiciones externas, como si fuéramos niños de padres estrictos siguiendo prohibiciones y mandatos. Buscar el placer y el sabor dentro de lo que nos decidimos a consumir, y dejar de pensar todo el tiempo como referente aquello que nos parece malo para nosotros mismos. Entonces, para qué queremos panceta vegana? Comamos alimentos vegetales que son deliciosos tal como son!

Esto no quita que tenga sentido, como decía antes, buscar sustitutos y reemplazos culinarios. Por ejemplo, necesitamos aprender a suplantar el huevo por otros alimentos si no queremos ingerirlo, y así cocinar mejor y comer rico y saludable. Otro caso: las leches vegetales, que realmente son eso: leches extraídas de cereales, semillas o nueces con las mismas funciones culinarias que otras leches.  No hay nada de malo en ellas ni en llamarlas así, desde ya.

También hay recetas que nos pueden presentar como reemplazo vegano y son deliciosas pero sin necesitar ese disfraz. Esta “falsa ricota”, por ejemplo, me encanta. Me parece deliciosa, saludable y la brindo en mi blog por eso mismo. Preferiría sin embargo que no necesitemos pensar que es ricota, sino lo que es: un delicioso dip de legumbres, una crema sabrosa por sí misma y muy versátil, proteica y nutritiva, muy valiosa sin necesidad de compararla con la ricota a la que… tanto… no se le parece en realidad. Mi experiencia con esas recetas obsesionadas con la réplica es que además de hacernos codiciar alimentos, no son tan exitosas y terminan resultando muy frustrantes.

Si la iniciativa es lúdica y simplemente queremos divertirnos replicando formas y texturas, adelante! Podemos hacer albóndigas o salsa crema para pastas y disfrutarlo. Son recetas maravillosas, valederas por sí mismas. Lo único que propongo es que quitemos el foco de la necesidad de copiar, falsificar, alimentos que nos parecen reprobables. De ser así… hagámoslos a un lado en lugar de reponerlos con maquillaje! Los pobres vegetales no se lo merecen.

Natalia Kiako

Natalia Kiako

Fundadora at Kiako, the Cook
Autora del libro "Cómo Como": Un manual de autoayuda en la cocina saludable (Sudamericana) y del blog de recetas Kiako, the cook. Codirige Kiako-Anich (comunicación hecha con textura) y colabora periodísticamente en temas culturales y gastronómicos con medios como Revista Brando, GreenVivant y muchos otros. A la sazón es Licenciada en Letras, mamá de Julia, corredora bajo perfil y curiosa como un gato.
Natalia Kiako
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