Ying Yang Vinyasa: el yoga como meditación

Edson Ramos y Lucía D’Alessandro codirigen el instructorado de Yoga Ying Yang Vinyasa, un programa que se basa en el método creado por Edson, profesor registrado por la Yoga Alliance, experto en diversas artes marciales y dedicado intensamente a la meditación hace 15 años. A partir de sus formaciones, Edson tomó las series de Ashtanga y las resignificó como una herramienta meditativa. Lucía es bailarina, docente de Yoga y la actual representante en Argentina de este método. Green Vivant entrevistó a cada uno de ellos para saber más sobre sus caminos y su propuesta compartida.

Entrevista con Edson Ramos

¿Cómo llegaste al yoga, y cómo te formaste?

En el año 2001 tuve mi primer contacto con la meditación, en un templo budista zen que quedaba en la misma calle de mi casa. Siempre me dio curiosidad esa casa con estatuas y fotos de Buda por todos lados. Un día tomé coraje para entrar y un monje me dio algo de información acerca de lo que debía hacer para meditar. Fue una de las experiencias más difíciles de mi vida. Mi cuerpo parecía querer partir y mi mente decía que cuando terminara yo nunca volvería a formar uno con él.
Al terminar esa sesión algo había sucedido en mi interior, me sentía liviano, pleno y en paz. Decidí que tenía que hacer algo en relación con mi postura meditativa. Así fue que el Yoga entró a mi vida. Compré algunos libros y comencé a estudiar, de manera autodidacta. Después de 10 años de aprendizaje solitario resolví hacer un curso de formación; surgió la oportunidad de estudiar Rocket Yoga en Tailandia y después de completar mi curso, se me ofreció la posibilidad de volverme docente en el mismo espacio. Abrí una franquicia de la escuela All Yoga en Brasil y después de un tiempo sentí que ya era mejor seguir mi propio camino y enseñar mi propio método.

¿En qué consiste Yin Yang Vinyasa y cómo llegaste a crear ese concepto? ¿Es para todo el mundo?

En verdad este concepto ya existía: sólo organicé todas las técnicas que enseñaba, y creé una forma de llegar a un equilibrio dentro de la práctica. El método Yang Vinyasa utiliza los conceptos de Rocket Yoga, los cambios de dirección en Vinyasa Mandala y las invertidas en movimiento de Yoga Tripsishore. Yo uso las primeras cuatro series del Ashtanga Vinyasa, como una plataforma de práctica, y el arte del cambio para desafiar a los estudiantes más avanzados.
Yin Yoga es una práctica silenciosa que hace hincapié en detenerse largamente en cada postura y en la relajación muscular a través de la permanencia prolongada. El objetivo de la práctica es dirigir las articulaciones por el estiramiento de la fascia y alrededor de ella. La relajación muscular provoca cambios en los tejidos más profundos, creando más espacio entre los huesos. Esta es una manera segura de cultivar una mayor flexibilidad en el cuerpo. Teniendo en cuenta esta necesidad de tener una práctica fluida y desafiante, y la otra necesidad de una permanencia prolongada y meditativa, es que surgió el Yin Yang Vinyasa.

¿Cuál es la relación entre yoga y meditación?

El yoga es una forma de llegar a la meditación. A través de la práctica de Yamas, Niyamas asanas, Pranayama , Yoganidra (entre otras técnicas ) es posible alcanzar un estado de paz y contemplación necesario para la práctica de la meditación. Yo suelo decir que el Yoga para mí es sólo una herramienta para la mejora de mi progreso meditativo.

¿Por qué te interesaste en el budismo? ¿Se relaciona también con tu práctica?
Comencé a practicar artes marciales cuando tenía 5años, hacía Taekwondo. Crecí viendo siempre las imágenes de los templos coreanos, caracteres asiáticos y todo el resto que estamos acostumbrados a ver . Estas imágenes siempre me fueron muy familiares y cuando decidí que quería aprender una filosofía, el budismo fue el primero que se me ocurrió. Una vez que entendí lo que predica la filosofía, todo lo que yo sólo intuía se confirmó. El budismo también se puede considerar una forma de yoga . Al igual que él, el budismo busca cultivar el alivio del sufrimiento, las acciones correctas y prácticar la meditación en pos de la iluminación.

¿Seguís practicando artes marciales? ¿Cuáles dominás?

Después de graduarme como cinturón negro en Taekwondo, también obtuve cinturones negros en Muay Thai y Kick Boxing . Pero lo que realmente me afectó fue la práctica de Brazilian Jiu Jitsu . Pude entender que no es necesario lanzar patadas y puñetazos contra los opositores y puedo defenderme en paz, siguiendo el concepto de la no violencia que el budismo y el yoga predican.

¿Podés contarnos algo de tus experiencias en India y los Himalayas? Sabemos que conociste referentes admirables en esos viajes.

Después de estudiar durante 10 años con mi maestro tibetano en Brasil, él se fue y nunca volvió. Viajar a la India significaba mucho para mí. Fui para ver a mi maestro nuevamente y conocer más del lugar de origen de todo. Dividí mi viaje en 3 partes: estudio del budismo un mes, estudio de yoga otro y turismo de aventura los últimos 30 días.
En el primer mes en la India, hice con mi maestro la ruta que Buda hizo en vida. El itinerario que hizo desde que nació, se iluminó, enseñó y murió.
En el segundo mes visité las principales Ashrams para el estudio de Yoga en Rishikesh.
Y en el tercer mes hice una caminata el Himalaya en el circuito de Annapurna y campamento en la base del Monte Everest.

Entrevista con Lucía D’Alessandro

¿Cómo llegaste al Yoga?

Fue en un momento de mi adolescencia en que me sentía vacía y un poco angustiada por no encontrarle un sentido al porqué de nuestra existencia. Sentía que había algo más que nuestra rutina de todos los días… en el fondo me estaba buscando a mí misma. Y así fue que un día, caminando por la calle, un monje me regaló un libro acerca de la filosofía hindú y me lo devoré en una semana. Como eran vacaciones de verano y todavía estaba en el colegio, tenía bastante tiempo libre. Entonces me interné en una librería cerca de casa y me compré varios libros similares. Pero había algo que seguía haciendo ruido adentro mío, algo que no estaba completo. Y así fue que una amiga Yoguini me recomendó que hiciera Yoga, porque había algo que yo tenía que sentir, que saborear, acerca de “estar en el momento presente y de la conexión con el todo”, que no iba a encontrar en ningún texto. Me dijo que las respuestas a lo que estaba buscando ya estaban dentro mío, y que la práctica de Asanas (posturas) era una herramienta para ayudarme a vivir ese estado de Yoga, de unión.
Desde siempre había tenido esta falsa creencia de que el Yoga era aburrido o para gente mayor, hasta que me anoté en mi primera clase de Ashtanga Vinyasa. Al ser bailarina, me gustó mucho porque era bastante exigente físicamente y varias posturas se parecían a lo que yo estudiaba en danza. Igualmente fue duro. Mas la sensación de liviandad, de libertad y de amor que sentí al salir de esa primera clase valieron todo el esfuerzo de esa hora y media sobre el Mat. Y así todo un mundo nuevo se abrió para mí, una forma totalmente distinta de ver las cosas y de vivenciarlas… que sigue hasta hoy.

Sabemos que sos la representante de Yin Yang Vinyasa en Argentina. ¿Cómo conociste a Edson y a su método?

Un fin de año, Edson viajó a Argentina a dar unos talleres y a visitar a amigos en común, y así es que me invitan a participar de una de sus clases. Con unos pocos ajustes que me hizo y que me sugirió hacer, mi práctica de Ashtanga Mysore cambió radicalmente.
Como mi hermana vive en Río de Janeiro, cada vez que iba a visitarla tomaba todas las clases que podía con él. Hasta que en un momento empecé a viajar especialmente para tomar sus workshops y retiros también.

¿Qué es lo que más te atrajo del Yin Yang Vinyasa?

Para mí el sistema de series fijas es un gran sistema de práctica, ya que entrás en un estado meditativo en movimiento que difícilmente, en mi opinión, podés alcanzar si ponés tu Mat y no sabés muy bien qué hacer. Creo que en ese sentido el Ashtanga Vinyasa Mysore es una bendición, porque te da la posibilidad de tener tu propia práctica personal vayas dónde vayas. Y es sobre este método que se apoya el Yin Yang Vinyasa. Sólo que éste último, mezcla las primeras cuatro series de Ashtanga usándolas como base. Y luego sobre esa estructura guía, cada uno puede ir haciendo las variaciones que quiera, que necesite. Siempre con la ayuda, con la asistencia de un instructor.

¿Por qué recomendarías este Método?

Creo que lo más importante es la propia práctica personal, ese momento de intimidad, de silencio con uno mismo que todos deberíamos regalarnos cada día. Yo recomiendo que cada uno encuentre las herramientas que lo ayudan a ir a ese espacio de encuentro y de autoconocimiento y de amor hacia uno mismo y a los demás. Y una vez que lo encuentre, profundice allí y no vaya saltando de una cosa en otra. Este método a mí me ayudó a profundizar en mi práctica diaria y eso lo valoro mucho. Y creo que eso es lo interesante, que sea cual sea la práctica que uno tenga, ayuda a potenciarla o a empezar a tener una si nunca practicaste.
Algo muy revelador para mí también fue la parte Yin, la parte más meditativa, pasiva y de entrega, de soltar, de reflexionar, que se integra muy bien con la parte Yang, que tiene que ver más con lo activo, con la fuerza muscular, de desafío, de acción.

¿Qué es el Yoga para vos?

Es poder recordar esa conexión conmigo, con todo y con todos. Es estar en casa. Aceptando, compartiendo y viviendo con paciencia, confianza y amor la vida, con todo lo que ella es.

 

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