Cómo hacer ejercicio aunque “no tengas tiempo”

Cuando éramos niños no necesitábamos colocar el ejercicio en nuestra agenda. Jugábamos, corríamos y el mismo contacto con la naturaleza, con nuestro cuerpo y con los demás nos llenaba de vitalidad y alegría. Una vez adultos, con el ritmo de vida actual –rápido y sedentario a la vez–, estar en movimiento se vuelve “una obligación más”. Y más vale que la hagamos, si no, ¡el cuerpo tarde o temprano se queja!

Ejercitar como parte de la rutina diaria podría ser algo tan natural y es, sin embargo, uno de los desafíos más costosos para muchísima gente. Por lo general, cuando no logramos hacernos el tiempo, caemos muchas veces en el “todo o nada”. Y acá es donde tenemos que tener cuidado, porque una vez que nos desconectamos, se hace mucho más difícil regresar, e incluso se nos hace más trabajoso llevar una alimentación saludable. La alimentación y el movimiento están mucho más relacionados de lo que crees.

Entiendo, no creas que no. El tiempo puede ser una limitante en tu vida o quizás la falta de organización te impida hacer eso que le hace tan bien a tu cuerpo: MOVERSE.

 

Estas son ideas que mantendrán tu cuerpo en movimiento; aprovechando todas las ocasiones que tengas para moverte en vez de esperar solo UNA para ejercitarte:

1. Bicisenda Fan: localiza las bicisendas de la ciudad y hacé buen uso de ellas con tu bici para ir, por ejemplo, a trabajar; llevando ropa para cambiarte en el caso de ser necesario (recomiendo tener un canasto para no cargar peso en la espalda).

2. No al ascensor. Siempre elegí escaleras antes que el ascensor y si podés, subí de a dos escalones ala vez (¡con cuidado!). Un calzado cómodo aquí, y siempre, es clave.

3. En la hora del almuerzo, si estás en una oficina, come y luego salí a la calle a caminar. Esto permitirá que tu cuerpo se mantenga en movimiento respirando aire más puro y oxigenando tus ideas, seguro les vendrá bien para cortar el día laboral. Si lo hacés sin celular, tendrá doble efecto y recompensa mental…

4. Estaciona más lejos del lugar al que te dirigís para obligarte a caminar; y si traes bolsas de regreso, trata de tener el peso balanceado en tus dos brazos.

5. Cuando vas caminando a algún lugar, acelera el paso un poco más de lo normal para darle un estímulo mayor a tu musculatura.

6. Si jugás con niños, elegí juegos activos en los cuales todos tengan que mover el cuerpo en vez de jugar sentados; si es al aire libre, mejor.

7. Coloca música que te guste y baila en tu casa como si nadie te estuviera mirando: ¡disfruta el movimiento!

 

¿Te sirvieron? La mejor noticia es que a largo plazo, definitivamente te sentirás con menos estrés, con más energía y, sin duda, descansarás mejor por las noches. Salud radiante = cuerpo en movimiento + alimentación saludable + relaciones y entorno amoroso.

¡Me cuentan luego cómo les fue!

Luana

 

 

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