Tiroides: 8 alimentos que podrían perjudicarte

Descubre cuáles son los 8 alimentos o productos que podrían estar dañando tu tiroides. Azúcar, café y soja son algunos de ellos.

Me costó poner “alimentos” en el título, porque varios de estos productos, son eso: productos, no alimentos.

Pero la realidad, es que se consumen de muchas formas (como si fuesen alimentos) y es muy importante sacarlos de nuestra alimentación si no queremos perjudicar esta importantísima glándula o si estamos intentando recuperar un desequilibrio tiroideo.

De alguna forma, cada célula en el organismo depende de las hormonas tiroideas para regular su metabolismo, de forma tal de que cuando la tiroides no funciona correctamente, todo el cuerpo se ve afectado.

Así es que creo que esta información no sólo es útil para aquellos que ya tienen una afección tiroidea como el hipotiroidismo u otra, sino para todos aquellos que quieran prevenir algún desequilibrio.

Acá vamos:

 

1.- Cereales (especialmente aquellos con gluten)

La relación entre la sensibilidad al gluten y afecciones tiroideas es señalada por diversas fuentes médicas. Podemos ver, por citar ejemplos, la visión de 3 médicos con enfoques diferentes como este artículo del Dr. Chris Kresser, este otro del Dr. J. Mercola, y este del Dr. J.E. Williams.

En estos casos, el organismo ve a gluten como un antígeno, una sustancia extraña que hay que atacar. Y esos anticuerpos, afectan la tiroides.

Una recomendación para personas con algún problema en la tiroides es eliminar por completo, al menos durante 6 meses el gluten en todas sus formas: panes, galletitas, pizzas, tartas, empanadas, repostería, etc., etc.

Pero algunas veces no alcanza solo con eliminar el trigo, el centeno o la cebada de la dieta.

Cuando la afección ya tiene características autoinmunes deberían eliminarse todos los cereales de la dieta, por la reacción cruzada entre la gliadina y cereales (por una semejanza en la estructura proteica de estos granos).

Mi sugerencia es que primero eliminen el gluten, durante 3 a 6 meses, pero si no se percibe una notoria mejoría, entonces prueben eliminando todos los cereales.

Alguno puede estar pensando ¿qué pasa con el trigo que se hace fermentar con masa madre?, ¿es lo mismo?

No, no es lo mismo y en el caso de hacer una correcta fermentación con masa madre el gluten se transforma, con lo cual las personas que no tienen afección en tiroides podrían incluir en su alimentación alimentos con gluten correctamente fermentados.

Pero, habiendo una afección ya instalada en las tiroides y más aún si hablamos de una afección autoinmune, mi sugerencia es al menos durante 6 meses eliminar todo el gluten, aún el que se haya fermentado con masa madre.

 

2.- Soja

Bajo el nombre de “soja”, obviamente está el poroto y también todos los derivados como el aceite de soja, texturizado, proteína de soja, tofu, margarina, leche de soja, salsa de soja, etc.

Todos estos productos, de una u otra forma interfieren en el funcionamiento de la glándula tiroides.

También tenemos soja o derivados en cereales de desayuno, barritas de cereal, aderezos industriales (mayonesas y otros), snacks tipo papas fritas u otros, leches infantiles, diferentes alimentos vegetarianos que se presentan como “reemplazos de carnes” o de proteínas animales.

Creo que es difícil encontrar algún producto industrial que no tenga algún derivado de la soja.

Las isoflavonas de la soja pueden alterar la función de la glándula tiroides, especialmente en aquellos que presentan deficiencia de yodo.

En niños que consumen grandes cantidades de leche de soja se observan diferentes trastornos graves de salud, como intestino permeable, afecciones autoinmunes de tiroides y daños hepáticos y renales.

El Dr. Ray Peat señala “los aceites poliinsaturados (como el de soja) interfieren en la función de la glándula tiroides. Bloquean la secreción de las hormonas tiroideas, el movimiento en el sistema circulatorio y la respuesta de los tejidos a estas hormonas. La hormona tiroidea es esencial para producir las hormonas progesterona y pregnenolona y una afección tiroidea interfiere en la producción de estas hormonas.

La hormona tiroidea también es necesaria para usar y eliminar el colesterol, de forma que el colesterol aumenta en cualquier situación de disfunción tiroidea”.

En este sentido, mi sugerencia (para cualquier persona) es primero abandonar la alimentación industrial, de forma de sacar la soja que está “escondida” en los alimentos industrializados.

Luego, dentro de una alimentación casera (donde se puede elegir qué se come y qué no), es importante evitar la soja en forma de poroto, harina, tofu, leche, o texturizados por lo menos durante 6 meses (no importa si es orgánica ya que igualmente afecta a la glándula).

Al cabo de ese tiempo, si se desea incorporar algún alimento que tenga soja, debe ser orgánico y fermentado.

En caso de no haber problemas tiroideos, el consumo de:

correctamente fermentados, a partir de soja orgánica, pueden ser un buen aporte a la alimentación, con nutrientes y bacterias claves para la salud.

 

3.- Crucíferas

Las crucíferas son un punto donde las opiniones difieren. En esta familia incluimos al brócoli, coliflor, repollos, repollitos de Bruselas, kale, mostaza, rúcula, pack choi, berro, nabo, colinabo y rabanito.

Están quienes sugieren eliminarlas totalmente y quienes no.

Aquellos que sugieren eliminarlos por completo de la dieta, se basan en la presencia de los goitrógenos. Compuestos presentes en estas plantas que interfieren en la absorción del yodo y por ende en la producción de hormonas tiroideas. Esto se agrava si además la persona tiene deficiencia de selenio (buenas fuentes de este mineral son el pescado, algas, vísceras y castañas de pará).

En contraposición a esto, las coles contienen principios desintoxicantes y anticancerígenos por lo que desde mi punto de vista hay razones suficientes para ingerirlas habitualmente. Y además, los goitrógenos pierden actividad cuando se cocinan los vegetales.

Mi sugerencia es que una persona con una tiroides afectada no consuma grandes cantidades de esos vegetales en estado crudo. Por ejemplo, evitar la suma de muchas ensaladas, jugos verdes y batidos de estas verduras crudas a diario, ya puede resultar en un consumo muy alto de goitrógenos.
Pero un consumo regulado y variado creo que es totalmente seguro y necesario.

Los aportes nutricionales de estos vegetales son indiscutibles, con lo cual me parece importante consumirlos habitualmente.

En el caso del brócoli, coliflor, repollitos de Bruselas o kale, priorizaría el uso en cocido, como por ejemplo una cocción al vapor.

Al momento de hacer jugos verdes (que creo que son un aporte importante de nutrientes), trataría de que las crucíferas son sean un componente habitual o que no estén en gran presencia.

Y en el caso de vegetales fermentados, que creo que el consumo habitual es indispensable, consumiría pequeñas cantidades de crucíferas fermentadas, dando lugar o prioridad a la fermentación de otros vegetales, como las zanahorias, remolachas, cebollas, apio, hinojo, ajo, etc.

En caso de no haber afección tiroidea, creo que un consumo regular y variado de estos vegetales no presenta problema alguno y son un componente indispensable de una alimentación saludable.

 

4.- Azúcar

En general todos, o al menos los lectores de este Blog, sabemos que el consumo excesivo de azúcares es un gran problema para la salud.

En las afecciones tiroideas suele observarse una glucemia muy inestable y si esto no se regula o estabiliza, con el tiempo puede desencadenar en una resistencia a la insulina.

La primer medida sería eliminar el azúcar blanca y los innumerables alimentos industrializados que la contienen: cereales para desayunos, galletitas, productos de panadería, golosinas, jugos y bebidas saborizadas, gaseosas, snacks, mermeladas, helados, salsas, etc.

Pero es importante saber que habiendo una glándula tiroidea en disfunción, no es buena sustitución usar azúcar mascabo u otro azúcar integral, ni miel o jarabe de maple; porque pueden seguir afectando la glucemia. Cualquier ingesta excesiva de azúcares va a desequilibrar la glucosa en sangre.

Una opción saludable es “La verdadera Stevia” o yerba dulce. (Hojas de stevia de buena calidad pueden conseguir acá o estevia molida o estevia líquida, integral, NO los esteviósidos aislados.)

 

5.- Aceites vegetales (de granos o semillas)

Al igual que el azúcar, creo que los aceites vegetales son otro de los grandes males de estos tiempos, vinculados a prácticamente toda patología contemporánea.

Estoy hablando del aceite de maíz, soja, girasol, canola, maní, etc.

Estos aceites pueden bloquear la producción de las hormonas tiroideas, el transporte por la sangre y la utilización de las mismas por parte de las células.

Promueven la inflamación y la glándula tiroidea afectada ya está inflamada.

Mi sugerencia, tanto para una persona con afección tiroidea como para cualquiera que quiera evitar problemas varios de salud; es que al momento de cocinar usen:

  • aceite de coco virgen
  • ghee
  • manteca orgánica o biodinámica.

Y para usar en crudo o a bajas temperaturas:

  • aceite de oliva
  • aceite de palta
  • aceite de girasol variedad alto oleico

 

6.- Agua fluorada

El flúor agregado al agua potable es un fármaco tóxico relacionado con una serie de problemas de salud graves. En las afecciones tiroideas, promueve y empeora la deficiencia de yodo, agravando las disfunciones de esta glándula.

Acá pueden ver más detalles de las disfunciones que genera el flúor en la producción de hormonas tiroideas.

Un estudio hecho en Inglaterra, comparó personas de Birmingham (donde se agrega flúor al agua) con habitantes de Manchester (donde no se agrega flúor) y los habitantes de Birmingham reportaron el doble de casos de hipotiroidismo.

En este sentido, mi sugerencia es que si consumen agua de red, piensen en algún filtro que quite el flúor del agua.

Y que al momento de usar dentífricos (que suelen tener flúor agregado), busquen opciones naturales como Rehue o Tierra Pura.

 

7.- Lácteos

Pueden ser beneficiosos o perjudiciales.

La medida simple y al alcance de todos, es directamente eliminar los lácteos de la dieta, porque los lácteos industriales, homogeneizados y pasteurizados nada bueno pueden aportar a la salud y menos en caso de alguna afección de tiroides. Tengamos presente que el proceso de homogenización al que se somete la leche hace que las partículas de grasa puedan atravesar la barrera intestinal y generar más inflamación. Con la pasteurización se desnaturaliza la leche, se pierden enzimas y bacterias saludables y los nutrientes pierden biodisponibilidad.

Ahora bien, algunos alimentos específicos, como leche cruda (biodinámica) y más aún el kéfir de leche cruda (leche fermentada con unos nódulos específicos), puede ser fuente de importantes nutrientes para una tiroides afectada (yodo, selenio, tirosina) y además, ser un elemento clave en la restitución de la microbiota normal, que suele estar totalmente alterada.

Mi sugerencia es que como primer medida, eliminen todos los lácteos. Y luego, en caso de considerarlo necesario, reintroducir lácteos de la calidad antes mencionada.

 

8.- Cafeína

El caso de la cafeína es muy particular. Hay personas sensibles que deberían eliminarla de su alimentación pero otros podrían incluir algún café de buena calidad sin problemas.

En la relación particular con la tiroides, si les cuesta imaginar arrancar el día sin café, posiblemente esto sea una muestra de agotamiento o desgaste de la glándula tiroides y las adrenales. La cafeína puede afectar la función de la glándula tiroides.

Además, si están tomando algún reemplazo hormonal para la tiroides, la cafeína puede bloquear la absorción de la misma.

Así es que si siguen tomando café, al menos tomen las pastillas de reemplazo hormonal 1 hora antes del café.

Por otra parte, hay reemplazos saludables sin cafeína, como los cafés de algarroba, mistol o higo.

 

¿Algo más?

Cuando la afección tiroidea es más grave, con características autoinmunes como Hashimoto, puede ser necesario probar con una dieta aún más restrictiva, quitando las legumbres (lentejas, garbanzos, arvejas y todas las variedades de porotos) y las solanáceas (tomate, berenjena, ajíes), ya que las lectinas que contiene pueden promover la respuesta inmunológica.

Y si no hay afecciones en esta glándula, mi sugerencia en torno a las legumbres es consumirlas pregerminadas o fermentadas y cocidas, de forma de transformar en parte las lectinas y otros antinutrientes.

Y en el caso de las solanáceas, si se consume orgánico, se las va a consumir solo en la estación correspondiente. Con esta recomendación y dentro de una dieta variada, no deberían presentar problemas.

Entiendo que para una persona que recién lee esto por primera vez, todo puede sonar muy extremista o estricto (más aún si hasta el momento no han intentado ninguna alimentación fuera de lo convencional), pero realmente en todos estos años de estudio y trabajo con muchísimas personas con diferentes afecciones tiroideas, he visto que solo se puede lograr un verdadero avance y mejoría cuando se realiza una dieta restrictiva al menos durante 6 meses, quitando todos los alimentos que obstruyen el funcionamiento de la glándula tiroidea, dañan el intestino y terminan generando inflamación y alteración en el sistema inmunológico. Luego, según los casos, hay alimentos que se puede re-incorporar, pero de buena calidad y bien preparados.

Y por último, creo que vale la aclaración en cuanto a que una dieta de este tipo es compatible con cualquier tipo de tratamiento médico que estén realizando.

En otros posts escribiré sobre aquellos alimentos especialmente recomendados para problemas de tiroides y también otros factores y hábitos que pueden ayudar a mejorar afecciones de esta glándula, como el ejercicio físico y la restitución de una microbiota saludable.

Alex Von Foerster

Alex Von Foerster

lleva más de 17 años practicando, estudiando y experimentando con alimentos y diferentes sistemas o protocolos nutricionales. Fundador de Granomadre, Técnico en Dietética y Nutrición natural, escribió varios libros y dicta talleres dedicados a difundir formas de alimentación saludables, especialmente las tradiciones culinarias milenarias.
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