Cómo evitar los agroquímicos en la comida (aunque no podamos comer 100% orgánico)

Ya no caben dudas acerca de la cantidad de agroquímicos y pesticidas que esconden los alimentos convencionales.

Los estudios que lo demuestran son muchos e incluso hay informes de organismos oficiales, de cualquier país al que pertenezcas.

Sin embargo, no siempre resulta fácil conseguir alimentos orgánicos; o al menos, no en un 100%. Resultan un poquito más caros (aunque merezca la pena, quizás estén fuera de nuestro alcance) y no es seguro conseguir todo lo que necesitamos, especialmente después de unas semanas de mal clima que puedan afectar los cultivos naturales.

No soy rigurosa al máximo porque tampoco quiero desquiciarme, y sé que vivo en una ciudad donde el asedio de toxinas circunda en muchas otras formas: smog, textiles, cosméticos… pero al menos tengo algunos criterios para reducir la presencia de estos “malos bichos” en mi organismo y el de mi familia cuando lo veo posible, y accesible. Por eso, les voy a contar qué factores sugiero tener en cuenta para evitar, al menos en lo posible, los aditivos químicos y los pesticidas en los alimentos que consumo.

 

– Cáscaras y pieles

Si conseguimos frutas y verduras orgánicas, maravilloso: aprovechemos para comernos todas las pieles y cáscaras que sean comestibles. Zapallos, tomates, manzanas, peras, damascos, hasta pepinos: si son orgánicos sus “revestimientos” o “envases naturales” aportan fibra y muchísimos nutrientes.

En cambio, cuando consumamos alimentos convencionales, recordemos pelarlos en la medida de lo posible. El caso más importante es la fruta de mano, que podemos disfrutar con toda libertad pero mejor, pelada.

 

– Lavado

En GreenVivant ya hay una nota muy esclarecedora acerca de cómo quitar la mayor cantidad posible de residuos químicos de nuestros alimentos, siguiendo este procedimiento

 

– Cocción

Cuando los alimentos sean orgánicos, aprovechemos para consumirlos crudos lo más posible: en ensaladas, en batidos y smoothies, enteros, condimentados apenas y al natural. De seguro van a resultar, no sólo saludables, sino muy sabrosos por su forma de cultivo. Ahora bien, cuando tengamos frutas y verduras de origen más dudoso, es la oportunidad de consumirlas cocidas: al vapor, al horno, en olla a presión, según el método que convenga a cada alimento y receta, es mejor pasar por el fuego nuestros ingredientes antes de comerlos.

 

– Productos de estación

No me canso de promover la compra y consumo de productos de estación: siempre serán más baratos, más sabrosos y más saludables, sin pasar por congelación ni procesos misteriosos para lograr su aparición fuera de temporada. Además limitamos nuestra huella de carbono al consumir productos locales (criados y producidos cerca de nuestro hogar, viajan poco!). Seguramente para que un producto resista un viaje de cientos de miles de kilómetros, si no es orgánico, su productor haya decidido insuflar una mayor cantidad de pesticidas o químicos que aseguren su larga vida. No los queremos!

 

– Algunos sí, otros no tanto

Esta lista de alimentos pueden ser lavados o manipulados en casa pero es muy poco probable que debido a esto se reduzcan los residuos químicos:

  • Carne, pollo, cerdo: elijan de crianza con pasturas, o limiten su consumo al menos en cantidad
  • Productos lácteos: leche, queso, manteca o mantequilla. Cada vez más se consiguen orgánicos o biodinámicos. Vamos por ellos!
  • Fresas, frambuesas, y cerezas (en Argentina se consiguen bajísimos en pesticidas con facilidad)
  • Bananos
  • Manzanas y peras
  • Tomates
  • Espinaca y ensaladas verdes: las hojas verdes crudas son las más polémicas si no resultan de cultivos orgánicos
  • Café y mate: dediquemos un momento además a pensar que la yerba mate se cultiva, no sólo con agroquímicos, sino frecuentemente con explotación infantil o mano de obra esclava cuando no es de comercio justo. Busquemos yerbas orgánicas que cada vez son más y mejores!
  • Papas
  • Frutas con hueso: durazno, damasco, nectarina, albaricoque.
  • Uvas
  • Apio
  • Pimientos, verdes y rojos

 

Y por último pero no menos importante: lean mucho! Manténganse informados, en cada lugar del mundo, acerca de lo que se produce localmente y sin agroquímicos. En esta nota, por ejemplo, verán consejos exhaustivos acerca de qué alimentos preferir de cada procedencia: pero estas indicaciones varían con facilidad de país en país. A leer y tomar consciencia… comiendo rico en el intento.

Natalia Kiako

Natalia Kiako

Fundadora at Kiako, the Cook
Autora del libro "Cómo Como": Un manual de autoayuda en la cocina saludable (Sudamericana) y del blog de recetas Kiako, the cook. Codirige Kiako-Anich (comunicación hecha con textura) y colabora periodísticamente en temas culturales y gastronómicos con medios como Revista Brando, GreenVivant y muchos otros. A la sazón es Licenciada en Letras, mamá de Julia, corredora bajo perfil y curiosa como un gato.
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