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La manteca de maní o mantequilla de maní es tan popular hoy en día que casi todos la probamos aún sin saberlo, en snacks ultraprocesados de los supermercados o en formas más benignas dentro de casa. Cómo y porqué usarla?

La mantequilla de maní no es más que el producto de transformar el maní natural en una sustancia cremosa, en el mejor de los casos sin ningún agregado. Digo “en el mejor de los casos” porque hay que leer bien las etiquetas: muchas veces el frasco esconderá un agregado de azúcar, aceite (totalmente innecesario) y otras sustancias que es preferible dejar afuera. La mantequilla de maní pura se consigue con bastante facilidad, en tiendas naturistas, dietéticas y hasta supermercados, y es ésa la que conviene elegir.

 

Ahora vamos a ir más profundo: qué ventajas y desventajas tiene este ingrediente? Veamos.

 

-La mantequilla de maní casera aporta grasas buenas, fibra y proteína. Pero ojo: si bien los cultores de la onda “fit” elogian su aporte proteico, no puede compararse a otras fuentes como las carnes, los huevos o la soja. La proteína que aporta el maní existe pero es bastante poca, no es significativa en comparación con otros frutos secos tampoco.

 

-Es alta en calorías: y cuando digo alta digo muy alta! Esto no debe asustarnos, y como todo ingrediente calórico natural podemos incorporarlo en la dieta en su justa medida! Y conviene siempre sumar grasas saludables como éstas a nuestra dieta.

 

-No se consigue orgánico con facilidad: de hecho, en Argentina al menos el maní sólo se consigue oriundo de Córdoba en condiciones de cultivo poco naturales. Yo no soy fundamentalista de la alimentación orgánica pero si lo consiguiera, ciertamente consumiría más seguido y lo recomiendo para todos.

 

-Es económico! Esta ventaja es importante, y por supuesto cierta especialmente si hacemos nuestra mantequilla casera. En comparación con todos los demás frutos secos, el maní cuesta monedas.

 

Mis recetas favoritas.

 

-Si recién incursionan en esta crema untuosa y deliciosa, además de untarla en tostadas y sándwiches como hacen los deportistas y los norteamericanos pueden usarla en maravillosas recetas muy saludables y simples. Acá van mis favoritas.

 

-Estas galletitas son una locura de ricas, simples y veganas. Por si fuera poco la heredé de mi abuela Susana y la adapté para hacerla más liviana y natural, pero el sabor se parece un montón. El nombre es hermoso también: se llaman curabiés.

 

-Este fudge saludable o bocadito marroc es un despropósito. Fácil, fresco, delicioso y muy parecido al marroc comprado. Los ingredientes secretos son locos… fíjate y me contás.

 

-Esta torta muestra cómo incorporar la mantequilla de maní casera de una forma linda, divertida y sabrosa, cambiando un poco la crema y el dulce de leche habituales. En el cumpleaños de mi hija fue sensación!

 

-Me despido con un postre helado bomba para estos días calurosos. Aunque bien me comería un poquito cualquier día de invierno, a pura tentación!

 

Buen provecho y hasta la próxima.

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Natalia Kiako

Fundadora at Kiako, the cook
Autora del libro "Cómo Como": Un manual de autoayuda en la cocina saludable (Sudamericana) y del blog de recetas Kiako, the cook. Codirige Kiako-Anich (comunicación hecha con textura) y colabora periodísticamente en temas culturales y gastronómicos con medios como Revista Brando, GreenVivant y muchos otros. A la sazón es Licenciada en Letras, mamá de Julia, corredora bajo perfil y curiosa como un gato.
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