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Hoy pareciera que mientras más ocupados estamos en varias cosas a la vez (multitasking), más productivos somos.

Ser un multitasker exprime nuestra energía. Más allá de la desconexión humana que esto genera, ocasiona estrés.
Aunque a nosotros nos parezca que podemos realizar actividades en paralelo, nuestra mente trabaja en forma secuencial. O sea, una cosa a la vez. La única excepción a esto es cuando realizamos tareas altamente operativas que tenemos muy internalizadas como caminar, comer, quizás manejar. Pero cuando se trata de tareas que requieren alta concentración, el multitasking hace que las hagamos con menor concentración y por ende con peores resultados.

 

Lo que hacemos cuando realizamos dos actividades al mismo tiempo es hacer una y apagarla, hacer otra y apagarla, y así sucesivamente. Mantener el multitasking es la primera causa del cansancio y las equivocaciones. La sensación es la de ser más productivo… pero es sólo una sensación.
La mente no tiene ninguna intención de hacer tareas múltiples; de hecho, forzarla a hacerlo puede generar efectos nocivos en la función cerebral a largo plazo. Un estudio realizado por el investigador en neurociencia Clifford Nass en la Universidad de Stanford en 2009, tomó a 262 estudiantes para que hicieran una serie de experimentos que implicaban pasar de un modo multitareas a tareas únicas. Nass buscaba demostrar que las personas más acostumbradas a hacer muchas cosas a la vez podrían resolver más rápidolos desafíos. Y se encontró con lo contrario: los participantes que se definían como asiduos multitaskers fueron abismalmente menos eficientes que los otros.

 

El hecho de sentir que hacemos muchas cosas y permanecer siempre muy ocupados no significa que estemos teniendo un impacto importante. Ocurre que a veces nos mantenemos ocupados en exceso para no pensar y registrar lo que nos está pasando realmente, eso que preferimos no ver.
Tener actividades no siempre es lo mismo que realizar acciones. Una acción es una actividad con impacto. Mucha actividad que no genera acción convierte al tiempo en terreno infértil y genera una gran sensación de sinsentido, que nos deja un gusto horrible por no haber cumplido con nada como lo hubiésemos querido.
¿Cómo evitar esto?

No hay remedios milagrosos pero sí algunas claves que nos pueden ayudar a reflexionar y cambiar:
• Hacer una lista
• Aceptar nuestros límites
• Aprender a enfocarnos en una tarea importante a la vez. Sí, una y sólo una.
Meditar
• Tomar conciencia

 

Por ello, te invito a que le digas “No” al Multitasking.

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Diego Kerner

Managing Partner at The Brand Gym
Autor de Lunes Felices, Instructor en Green Vivant Cursos, Coach, aspirante a samurai.

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