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¿Seguís comprando galles de paquete? ¿¿¿En serio??? Eso es porque nunca probaste hacerlas en casa, te lo garantizo. No hay cosa más fácil, divertida y práctica que hornear cookies con tus hijos (o tu pareja… o solito y solo) y que la casa huela a cielo mientras cebás unos mates.

Hacer galletitas no debería estar en la misma categoría de cocina que hornear una torta, un budín o amasar un pan. Todas cosas que cualquiera puede hacer, pero representan un poquito más de trabajo o de mano, lo admito. En cambio las cookies perdonan tan bien… se hacen tan rápido y con tan poquitos ingredientes, y salen tanto más económicas que las del supermercado, que deberíamos inventar una palabra específica. Una que signifique: “no sabré cocinar, pero claro que me preparo una regia tanda de galletas cada vez que se me da la gana”. Hace falta esa palabra! Seguro que alguna tribu con sabiduría  ancestral ya la inventó, y sólo me falta conocerla.

 

Si todavía te da un poco de timidez, dejala en la puerta de casa y entrá a la cocina con firmeza y esta lista de consejos y recetas de cookies.

 

– Elegí ingredientes nobles. Una galletita no tiene por qué ser un pecado mortal en tu alimentación, y mucho menos en la de tus hijos. Si usás harina integral (o incluso harinas sin gluten como la suavecita harina de arroz integral), azúcar mascabo o miel en pequeñas cantidades, aceite de coco y otros ingredientes naturales como frutas secas y frescas, cereales integrales y especias, tus cookies van a quedar deliciosas y perfectamente aptas para una alimentación equilibrada y natural. Ésta receta es un buen ejemplo: tiene mijo, manteca de maní, zanahoria, no sé si la evidencia les resulta suficiente…

 

– Dale atención al horno. Pocas cosas tan feas como una galletita arrebatada (es decir, quemada por fuera y cruda por dentro), y tan fácil de evitar. Precalentarlo es clave para que la masa no sufra variaciones raras de temperatura: y casi siempre, salvo que la receta indique lo contrario, funciona mejor un fuego suave que uno intenso. Alrededor de los 180 grados centígrados como máximo.

 

– Enfriá la masa antes de hornearla. Esto no es indispensable pero ante la duda, la dificultad o la primera vez que te animás a hacer una cookie, te va ayudar mucho. Se pone más consistente, se cocina más parejo y los sabores se integran mejor. Además, la harina integral se beneficia mucho de un rato extra para hidratarse.

 

– Leudante sí, leudante no? Los leudantes – sean polvo de hornear, o bicarbonato según los ingredientes de la masa- no deben agregarse al tuntún. Si la receta lo indica, significa que va a ayudar a que la masa crezca y quede más aireada y esponjosa. Pero si lo agregamos así nomás, pensando que a cualquier galletita le va a dar ese mismo efecto, corremos el riesgo de que se transforme en una montaña quebradiza y arenosa que se desintegra en la fuente. No improvisemos con el leudante!

 

– No te excedas con la harina. Una galletita con demasiada harina significa una galletita dura. “Secota”. De ésas que son una patada ninja al pecho y piden cinco tragos de agua para bajarla. Mala idea… Si te gustan las cookies bien crocantes no abuses de la harina: hacé éstas que son bien crunchy.

 

– Los reemplazos saludables: son miles, pero les cuento mis caballitos de batalla más frecuentes. Para endulzar las masas y reemplazar el azúcar, en parte o en su totalidad, la banana es un aliado genial, o podés elegir dátiles (hidratados y hechos puré) o pasas de uva. Para la materia grasa, podemos evitar la manteca o mantequilla con aceite de coco o una parte de manteca de maní, y hasta aceite de oliva como en estos mantecados.  El aceite neutro, natural de maíz o el que prefieran, anda perfecto en muchísimas galletitas, las más básicas de avena por ejemplo. Para los que prefieren evitar el huevo o son veganos, la “chilinaza” funciona muy bien: remojando semillas de lino y chía en agua tibia se obtiene un gel súper efectivo.

 

– Tip final: sabías que se puede freezar la masa  de la gran mayoría de cookies, cruda? Dale antes la forma de un tubo y cuando salen del freezer las podés cortar directamente, con cuchillo, en forma de discos listos para hornear.

 

Para terminar bien arriba, los dejo con esta receta, la galletita más popular entre todas las que tengo, no me pregunten por qué. O sí: es sin gluten, sin lácteos, sin huevo, y sin embargo quedan increíbles. Tienen almendras, manzana, coco, qué más puede uno querer en la vida? Lo más gracioso es que las inventé un día con lo que tenía a mano, a diferencia de otras que investigué mucho. Así que los invito a inventar a ustedes también!

 

Y para el que esté voraz de cocina y de galletitas, aquí va el índice completo de cookies en mi blog.

 




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Natalia Kiako

Fundadora at Kiako, the cook
Autora del libro "Cómo Como": Un manual de autoayuda en la cocina saludable (Sudamericana) y del blog de recetas Kiako, the cook. Codirige Kiako-Anich (comunicación hecha con textura) y colabora periodísticamente en temas culturales y gastronómicos con medios como Revista Brando, GreenVivant y muchos otros. A la sazón es Licenciada en Letras, mamá de Julia, corredora bajo perfil y curiosa como un gato.
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