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Una de nuestras “yoguis” preferidas comparte sus secretos para lograr una piel radiante. La clave para cuidar nuestra piel es la selección de productos y la constancia de los buenos hábitos.

Regina Marco es la creadora de programas para desintoxicar, nutrir y re-conectar. Amante de lo sano y natural. Yogui y viajera constante. Tiene un espacio en el que comparte sus experiencias y consejos mientras vive en diferentes lugares del mundo (principalmente en la India, Europa y México). Su trabajo funciona como apoyo y guía para personas que buscan tener una relación más saludable y profunda con su mente, cuerpo, alimentos y el mundo que los rodea.

 

En base a su experiencia personal, nos da algunos tips para saber cómo cuidar la piel!

 

“Uno de mis mayores sufrimientos en esta vida ha sido mi piel. Durante diez años padecí de un acné terrible. Intenté de todo: dermatólogos, productos carísimos, baratísimos, pasta de dientes en los granos, faciales, cremas, lavarme la cara tres veces al día, no lavarme la cara… ¡uff! Nada funcionaba. Me sentía súper insegura y vivía detrás de maquillajes y correctores.

 

La verdad es que yo ya había perdido esperanzas de tener una piel que amara, estaba lista para conformarme simplemente con que mi cara no pareciera las montañas de los Himalayas.

 

Fue hasta que transformé mi alimentación y desintoxiqué mi cuerpo que empecé a disfrutar de una transformación en piel; no hubo atajos ni trucos mágicos que a mi me funcionaran. ¡Es más! Una de las razones que me llevaron a estudiar nutrición es que estaba desesperada por cuidar mi piel.

 

¡Y lo logré!

 

Hoy disfruto de una piel sana que irradia belleza desde adentro. Y aunque ya tengo algunas arruguitas (tengo 32 años y una vida bien vivida), me siento completamente cómoda en mi piel y no tengo problema en salir sin una gota de maquillaje.

 

Nuestra piel es un órgano y no me queda duda que es un reflejo de lo que está pasando en el interior de nuestro cuerpo.

 

Existen miles de trucos, recetas, tratamientos y herramientas de las cuales nos podemos valer para mejorar la apariencia de nuestra piel. El problema con la inmensa mayoría es que no van encaminados a establecer las condiciones necesarias para propiciar una piel sana y hermosa. La industria de la belleza está enfocada en productos remedio que no atacan la causa y que solo cubren los defectos. Si buscamos lucir realmente radiantes, tenemos que ver más allá y optar por un modelo holístico en donde los factores internos y externos entren en consideración. Aquí te compartimos unos consejos que sentarán las bases de una verdadera salud cutánea.

 

HIDRÁTATE

 

El agua es el principal componente químico del cuerpo, somos 2/3 partes agua. Un adulto está compuesto en promedio de un 57 a 60% de agua, mientras que un recién nacido tiene 79%. El agua representa el medio en donde se llevan a cabo reacciones químicas, se transportan nutrientes y se eliminan desechos y toxinas entre muchas otras funciones. Diariamente perdemos entre 1-2 litros de agua, por eso es vital reponerla si buscamos mantener el equilibrio en nuestro organismo y hidratar la piel. Una fórmula muy sencilla para calcular la cantidad de agua que necesitas es multiplicar tu peso por 0.033. Lo más importante es escuchar a tu cuerpo, si tienes sed o tu orina luce muy turbia incrementa tu ingesta de agua. La mejor agua es aquella que ha sido purificada pero que mantenga su contenido de minerales y oligoelementos ya que proporcionan un medio alcalino. Recuerda que las frutas y verduras contienen 80-90% de agua y consumirlas nos ayuda a incrementar nuestro nivel de hidratación.  Externamente, busca cosméticos que utilicen agua de manantial, agua tratada con ósmosis inversa y/o sábila. Ésta última es un excelente medio de transporte de sustancias además de ser rica en muchos nutrientes, especialmente los mucopolisacáridos que son azúcares presentes en la matriz extracelular de la dermis y que hidratan y mantienen en buen estado a las fibras de colágeno y elastina.

 

DESINFLÁMATE

 

Absolutamente todas los desequilibrios y enfermedades de la piel ya sea el acné, el envejecimiento prematuro, la rosácea, las hiperpigmentaciones, etc. tienen como base la inflamación. Por ese tiene sentido tratar de eliminar en la manera de lo posible todo aquello que nos inflama tanto de manera interna como externa. El gluten, los lácteos, los azúcares refinados, las grasas trans así como todos los alimentos procesados promueven procesos inflamatorios en el cuerpo y en la piel. Es posible que existan otros alimentos, incluso sanos, que produzcan una reacción. En estos casos es recomendable realizar una dieta de eliminación o invertir en un análisis de intolerancias alimenticias para identificar a los agresores. Desafortunadamente, y por otra parte, estamos siendo bombardeados de toxinas y los cosméticos no son la excepción. De los 10,500 ingredientes aprobados por la industria cosmética en EE.UU, solo el 11% ha sido evaluado para comprobar su seguridad (1). Basándonos en estas estadísticas, no es de extrañarse que con frecuencia encontremos alérgenos, cancerígenos, disruptores endócrinos, petroquímicos e impurezas como la 1,4 dioxina, el formaldehído y las nitrosaminas en productos de cuidado personal. La mejor manera de cuidar la piel contra estos agentes inflamatorios tópicos es utilizar cosméticos que hayan sido elaborados bajo las estrictas normas europeas y/o que cuenten con una certificación natural/orgánica.

 

EQUILIBRA TU PH

 

De acuerdo al Dr. Robert Young, nuestro medio interno necesita de un pH de aproximadamente 7.4 para funcionar óptimamente. Para preservar este equilibrio es importante que nuestra alimentación consista en un 80% de alimentos alcalinizantes como las frutas y verduras. Todo aquello que acidifique ya sea el alcohol, café, la mayoría de los cereales/leguminosas y los alimentos derivados de animales deben consumirse con moderación. Irónicamente, nuestro pH cutáneo debe mantenerse moderadamente ácido (pH 4.7; 2) para prevenir la proliferación de microorganismos, apoyar a la microbiota normal (flora), mantener los niveles adecuados de humectación y protegernos contra los agresores ambientales. De hecho, se ha comprobado que hay una correlación entre la presencia de patógenos, eczema, signos del envejecimiento, etc. y el pH alcalino (3,4).  Nuestra estrategia para evitar estos problemas es por medio de fórmulas cosméticas que tengan un pH entre 4.5-5, ya que estas favorecen las funciones normales de la piel.  

 

COMBATE EL ESTRÉS

 

Es el que se genera cuando las exigencias de nuestra vida cotidiana producen una carga que sobrepasa nuestra capacidad para afrontarla y esto se ve reflejado en un efecto fisiológico y psicológico adverso. El daño en la piel se da principalmente a nivel de nuestras glándulas suprarrenales y se puede presentar en forma de acné, envejecimiento prematuro, erupciones, ojeras y hasta cansancio extremo. Es importante que trates de incorporar prácticas que te permitan controlar el estrés… Como pueden ser el yoga, técnicas de relajación/respiración, tomarte descansos de 5 minutos en el trabajo, salir a caminar, realizar algún deporte/disciplina, dormir la siesta, meditar, etc. Existen especies adaptógenas que nos proporcionan el mismo beneficio, entre las más recomendadas están los distintos tipos de gingseng.

 




Regina Marco

Regina Marco

Fundadora de Green Healthy Life at Regina Marco
Fundadora de Green Healthy Life, consultora de salud y maestra de yoga. En su página comparte su experiencia sobre nutrición, salud, yoga y la vida en este mundo.
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