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“Yoga para la mente”: Los 3 puntos de atención para lograr felicidad y plenitud practicando Ashtanga Yoga.

Hace dos años que practico regularmente Ashtanga Yoga en el estilo Mysore (práctica individual, no guiada, en una sala compartida por muchos practicantes pero en la cual cada uno va a su ritmo).

 

Cuando ya tenía mi pasaje comprado para Brasil y supe que habría un workshop de Ashtanga Yoga en la misma ciudad no lo dudé un segundo. La maestra a cargo del workshop era Dany Sá. Brasilera, de Rio de Janeiro certificada en el Nivel II de Ashtanga por la escuela de Mysore, India, de Sri K. Pathabi Jois, su fundador.

 

Estaba super emocionada y pendiente, esperando que ese día llegara.

 

Hice mi práctica todos los días previos al workshop. Preparándome física y mentalmente para lo que vendría.

 

El primer día, en la presentación, ya me sentía encantada y plena por estar ahí y por poder compartir de cerca una experiencia con una maestra tan reconocida y con sus enseñanzas directas de India. Durante la presentación, además, aprendimos las bases y fundamentos del Ashtanga Yoga. El Yoga es para la mente (más que para el cuerpo).

 

Son 3 los puntos de atención para hacer el “Yoga para la mente”.

 

Las ásanas / posturas: Nos permiten limpiar y purificar nuestro cuerpo físico a través del sudor. Éstas también son el camino hacia nuestra conexión interior. Con la práctica rigurosa, diaria y disciplinada nuestro cuerpo se vuelve fuerte y flexible.

 

La respiración Ujjayi: Elemento fundamental para la práctica, generando calor interno y oxigenándonos mejor. Al juntar el movimiento de armado de ásanas con la respiración ujjayi logramos “hervir la sangre” (como decía Pathabi Jois) para desintoxicar el cuerpo. La respiración, que es Prana = Energía = Vida, nos da paso a la conexión interna y más sutil que son los Bandhas = Candados o cierres energéticos de nuestro cuerpo.

 

Los drishtis/el foco ocular: Estos son los puntos hacia donde dirigir la mirada en cada una de las posturas y durante la práctica. Sin foco, sin drishti, la práctica solamente es algo físico. Cuando logramos enfocar nuestra mirada, el mundo interno y el externo se encuentran, llevándonos a una concentración profunda, abstrayéndonos de nuestros sentidos y de los estímulos externos. No siempre existe la posibilidad de practicar en un espacio tranquilo, sereno y exclusivo para la práctica, muchas veces hay movimiento, hay ruidos, interrupciones. La concentración en la respiración, los bandhas y la mirada, nos llevan a dejar a un lado todo eso que nos rodea y nos distrae.

 

A través del Tristhana (la conjunción de los 3 elementos de atención) logramos hacer que el Yoga sea para la mente. Aquietándola, logrando la ecuanimidad y la observación sin juicio.

 

Los siguientes dos días fueron de práctica. La sala llena de practicantes, diferentes turnos, cada uno haciendo la práctica a su ritmo y con el privilegio de recibir los ajustes de una maestra.

 

Mi práctica ya no era la misma. Ahora mi atención ya no estaba en seguir la secuencia, sino en buscar el equilibrio justo entre respiración, mirada, posturas y en dejarme llevar.

 

La sensación de plenitud luego de una práctica completa es inigualable y cuando en la sala está la presencia de un maestro de nivel avanzado y tan inspirador como Dany Sá todo es diferente.

 

Puedo decir, que mis expectativas fueron más que ampliamente superadas. Mi sensación de plenitud, felicidad, gratitud y admiración son aún inigualables.

 

Realicé posturas que nunca había hecho y que nunca imaginé que podría hacer sola. La confianza de mi maestra me llevó a tener confianza en mí misma y entender que estaba lista. Pero más allá de eso, mi práctica ha cambiado para siempre desde ese primer contacto con el Yoga tradicional y como es enseñado en India.

 

Como consecuencia mis días también han cambiado. Luego de una práctica completa, mi día es diferente, la energía es otra. La concentración se acentúa, la claridad se evidencia. Los sentimientos de gratitud, alegría y compasión son más fuertes.

 

Son muchas las enseñanzas que decantan de cada práctica individual, la secuencia siempre es la misma, sin embargo cada día es una práctica diferente. Estar alertas nos permite ver.

 

¿Mi experiencia? Si tienes la oportunidad de hacer un workshop o seminario con algún maestro reconocido, adelante!!!!

 

Les comparto una foto con mi Maestra Dany Sá, luego del primer día de práctica.

 

Om Shanti Shanti Shanti

GRATITUD

 




Pat Tosunian

Profesora at Pat Tosunian Yoga
Soy. Vivo. Creo. Yoga. Licenciada. Circo. Moda. Instructora. Alumna. Hija, hermana, novia. Amiga. Tía. Femenino. Masculino. Pura Energía. Revolución total. Capricornio-Aries y Piscis. Empresaria. Emprendedora. Comer. Tomar sol. El mar. Bailar. Saltar. Hacer invertidas. Gritar. Reir. Llorar. Reir más!
Fundadora de Sara Dudú, mi propia marca de indumentaria para Yoga.

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