Compartir

diego-kerner-luana-hervier

Compararse con otros y vivir pendiente de los juicios y opiniones ajenas sobre uno mismo constituyen una gran fuente de sufrimiento.

Levante la mano quien no se vive comparando con los otros.

 

Vivir pensando en función de ser mejor que Juan y tener más que Pedro presenta serios obstáculos para ser más felices. Muchas veces la dimensión en la cual nos estamos comparando no es algo que haga a nuestra felicidad, no es algo que intrínsecamente deseemos, sino que tiene que ver con un deseo no personal impuesto desde el deber ser, desde un discurso social que nada tiene que ver con nuestra búsqueda.

 

Toda la energía que ponemos en la comparación es energía desperdiciada que nos debilita o nos quita resto para perseguir aquello que sí nos interesa. Siempre va a haber alguien mejor que nosotros, así como alguien peor.

 

La comparación es el germen de la envidia, uno de los peores enemigos de nuestra felicidad. No sólo sufrimos por tener menos que el otro sino que además sufrimos cuando al otro le va bien. No soy tan ingenuo de pensar que fácilmente podemos deshacernos de las comparaciones. Pero una forma de librar batalla y minimizarlas es primero reconocer que nos estamos comparando.

 

Luego, reflexionar sobre con quién nos estamos comparando, en qué y sobre todo para qué.

 




Diego Kerner

Managing Partner at The Brand Gym
Autor de Lunes Felices, Instructor en Green Vivant Cursos, Coach, aspirante a samurai.

Latest posts by Diego Kerner

Comentarios