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Karina Andrea Spina es instructora ISA (International Surfing Association) de SUP, de Hata Yoga y consultora en salud natural. Fundó la primera escuela argentina de Yoga SUP, donde se funden los asanas y las olas en una experiencia deportiva espiritual.




Ser mujer y confiar en sí misma le permitió aunar sus deseos: el deporte SUP y el yoga bajo una misma práctica. El amor por la vida lo transmite en sus clases. Mamá, profesional, autodidacta, Karina Andrea Spina nos cuenta todo sobre su práctica.

 

¿Qué es SUP?

 

SUP es una sigla, una abreviación directa del Stand Up Paddle que significa remar parados. 

Es una forma de deslizamiento sobre el agua. Para ello se utiliza una tabla de gran volumen que nos permite estar parados sin la propulsión de la ola. Hay diferentes variedades según la disciplina que quieras realizar. También, se usa un remo solo, del largo de tu propio cuerpo y hasta un poco más. Además, un leash o pita que nos mantiene junto a la tabla en todo momento y en algunos casos el chaleco salvavidas.

 

¿Dónde se practica?

 

La ventaja de este deporte respecto al surf es que se puede realizar en todo espejo de agua; ríos, lagos, mares con o sin olas y también piscinas.

 

¿Cómo llegaste a introducirte en esta actividad?

 

Llegue al SUP por medio de un surfista fabricante de tablas que tenía un bar temático en Ramos Mejía. Fue él quien introdujo este deporte en Buenos Aires con la primera escuela sobre el río en el 2010. Fui una de sus primeras alumnas. La tabla y el agua se transformaron en un imán para mí.

 

¿Se practica en otros lugares del mundo?

 

Sí, es una actividad fruto de varios orígenes. Uno de ellos, los pueblos Polinesios, otro Perú. Aunque no nació como un deporte en sí, la práctica se originó aproximadamente en 1960 de la mano de grandes surfistas que encontraron en el SUP una forma de práctica cuando en el mar no había olas. La situación económica de América Latina no colaboró demasiado para que este deporte se desarrolle tan rápidamente como en Europa y América del norte. Sin embargo, están surgiendo muchas cosas interesantes en Brasil y Argentina.

 

Contanos sobre tu vida espiritual, el trabajo y el equilibrio cotidiano…

 

Creo en los pensamientos y emociones positivas junto con los vínculos amorosos de cuidado y de respeto. Vivo a conciencia, disfruto y veo en cada situación un aprendizaje. Estoy alejada de los medicamentos y más cerca del diálogo, las caricias y la manifestación de afecto. Expreso mis emociones y me conecto con ellas sin quedarme pegada a ninguna. Pongo el corazón en todo lo que hago sin esperar nada, ya que me da placer y plenitud hacerlo. Amo a la mujer por todo lo que significa y lo transmito a través de mis clases. Mi religión es amar la vida

 

¿De qué manera se adapta el yoga al SUP?

 

Yo era practicante de yoga al momento de iniciarme en SUP. Simplemente al volver de remar el  yoga ya estaba ahí. Entendí que debía darle forma, perfeccionarlo, estudiarlo, profundizarlo y por sobre todo, difundirlo.

 

 ¿Cualquier tipo de yoga se puede intercalar con esta actividad?

 

Más allá de que haya ramas diferentes de yoga, el yoga es uno. Se integra perfectamente.

 

¿Cómo se formó el centro Yoga SUP?

 

Por la necesidad de compartir y difundir estas prácticas. En un principio, con presentaciones participativas en eventos y, posteriormente, en mi  espacio con tablas propias. Todo con gran dedicación y un objetivo bien claro: dar a conocer esta unión entre los beneficios físicos, mentales y espirituales.

 

¿Quiénes pueden practicarlo? ¿Es necesario tener algún conocimiento previo?

 

Desde los más pequeños hasta los más grandes. Sólo es importante como en cualquier actividad tener el apto médico. No hace falta experiencia o conocimiento previo, ni en yoga ni en SUP. Sólo hacen falta muchas ganas de estar bien, de estar mejor y de disfrutar la vida sanamente, de una forma diferente y divertida.

 

¿Qué busca y qué encuentra una persona que decide realizar esta actividad?

 

En primer lugar busca experimentar algo nuevo. Descubrir si es capaz, romper estructuras, ser parte de la belleza y de la naturaleza. Busca flexibilidad, conexión, vivir a flor de piel, libertad, felicidad, plenitud, amor, unión en todos sus aspectos, salud, prana, energía vital, alineación, desbloquear, perder el miedo, proyectar, sentir, crecer. Y simplemente encuentra todo eso.

 

¿Qué herramientas te dio el SUP o la tabla para aplicarlo al yoga? Y viceversa.

 

Los dos estimulan y promueven mi equilibrio. Ambos lo aportan y lo desarrollan al máximo, me mantienen en el aquí y ahora en pleno estado constante de conciencia. Me hacen vibrar en alta sintonía, desarrollan la empatía, autoestima, tolerancia y paciencia, me otorgan por sobre todo mucha paz interior.

 

Habrá sido un camino largo llegar a conceptuar tu escuela, un mix de pasiones y trabajo. ¿Cómo fue esa transición?

 

Con mucho amor. Disfruté y disfruto de cada paso que voy dando. Ciertamente tuve que sortear muchas dificultades por ser mujer; como en todos los aspectos de la vida, el machismo está en todos lados. Eso reforzó mi valentía y coraje, también me dio más fuerzas para no bajar la guardia. El amor por lo que hago lo hace posible. El mayor desafío estuvo ahí, en defender a la mujer. Hoy tengo la primera escuela Argentina de Yoga SUP con equipos propios.

 

¿Cuál es la idea principal de tu escuela? 

 

Mi principal idea es que sean un ser humano feliz. Que tengan herramientas de auto valor, cuidado, integración, entendimiento. Todo se puede si se quiere. Ya sea remando o yogueando. La felicidad es la meta.

 

En cuanto a las posturas ¿Son las mismas que se realizan sobre tierra o están adaptadas a la tabla y el movimiento del agua?

 

Todo va a depender del agua, del viento y del alumno. Hay posturas que son muy difíciles de lograr. Aún hay algunas que no conquisto. Pero todas en alguna u otra medida se pueden hacer. Las torsiones y posturas sentadas son las más simples. Las de rodillas, comienzan a complejizarse y las de parada ya es un grado mayor de dificultad. Pero, adaptadas, todas se pueden hacer.

 

¿Qué percepción tenés sobre la belleza?

 

La belleza es la armonía, la alegría, el respeto y ver la vida como una oportunidad de ser feliz y aprender. La belleza es escuchar a mi nena cantar dentro de la ducha, es ver sonreír a mi hijo, es compartir una tarde de playa en familia. La belleza es el cuerpo al desnudo de una mujer que se ama, que se respeta, elige. Es un gesto, una caricia, un abrazo.

 

Para saber más sobre Karina Andrea Spina y sus prácticas de SUP, hacé click aquí.

 




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