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Existe el prejuicio de que la huerta no queda linda en el jardín. Entonces, buscamos el lugar más alejado y oculto para instalarla. Los desafío a cambiar este preconcepto.




Podemos generar un punto de atracción en el jardín a través de la huerta.  Para ello hay varios aspectos a tener en cuenta y simplemente se trata de ponerlos en acción:

 

– Elevar la huerta sobre la superficie de tu jardín armando un bancal que puede ser del material que elijas –madera, ladrillos, etc. Sería aconsejable que fuera similar a los materiales secos del jardín – muros, cercas, caminería – y a los de la casa.  De esta forma lograrás un efecto de unidad. Así también se contiene el avance del césped hacia adentro de la huerta y vas a tener menos trabajo de deshierbe.

 

– Una vez definida la superficie, tenemos que organizar los cultivos de tal forma de lograr una composición armoniosa desde el punto de vista estético. Si bien muchos cultivos van a aportar el color de sus flores, el atractivo mayor está en los follajes. Hay tres atributos de las plantas a tener en cuenta: color, textura y altura.

 

– Como en cualquier bordura vamos a colocar los cultivos más altos atrás y vamos descendiendo en altura hacia adelante. Respecto a la textura, visual no táctil, la repetición de una forma nos dará este aporte. La forma que se repite es la de la hoja. Si la hoja de la planta es pequeña tiene una textura fina, y si la planta tiene una hoja grande, la textura es gruesa.  

 

– Contrastando texturas logramos efectos más atractivos y dramáticos. Por ejemplo, las hojas de las zanahorias tienen una textura fina. Si las combinamos con repollos que tienen una textura gruesa, vamos a lograr que ambos se destaquen. No sucede lo mismo si plantamos perejil y zanahorias, ya que ambos follajes tienen una textura fina.

 

– También tenemos que tener en cuenta la forma de las hojas. Hay cultivos de hojas acintadas como los puerros, las cebollas y el ajo, que contrastarán muy bien con cultivos de hojas redondeadas como las acelgas y las espinacas.

 

– Por último, tenemos que combinar colores.  No todo es verde en la huerta. Por ejemplo, en invierno, tenemos lechugas moradas y verdes, repollos colorados y blancos, acelgas con tallos rojos, amarillos, naranjas y rosados. En verano, podemos combinar los colores de los frutos, tomates amarillos y rojos, morrones rojos, amarillos y naranjas, berenjenas blancas o moradas.

 

– No te olvides de plantar flores en la huerta. Las caléndulas dan mucho color en invierno, al igual que los copetes en verano, y a la vez, repelen insectos dañinos y atraen insectos benéficos para la polinización.

 

Con estos elementos, ya podemos ir pensando en nuestra huerta de primavera: ¿cómo vamos a combinar los colores, las formas y las texturas para lograr una huerta hermosa este verano?

 




Mariela Sureda

Mariela Sureda

Psicóloga de profesión, viverista por pasión,diseñadora de jardines y docente de Huerta Orgánica, Jardinería y Hierbas Aromáticas y Medicinales en Vivero La Comarca desde hace 12 años. En los últimos años ha ayudado a iniciar y mantener más de 500 huertas orgánicas familiares.
Mariela Sureda

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