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El ritual del círculo femenino, tan antiguo como la historia de la humanidad, no sólo sigue vivo sino que resurge con una extraordinaria potencia en estos tiempos. 

“Todo sucedió así. Estaba yo en una cueva y en un espacio bastante amplio aparecía delante de mí, un círculo de ancianas indígenas sentadas alrededor de un fuego”.

 

Ví que ellas me invitaban a entrar al círculo y a ocupar mi lugar. Al unirme a esas mujeres sentí una gran paz y un indecible bienestar. Era como si mi alma hubiera llegado a casa. Aquello era realmente amor incondicional, una seguridad plena, un profundo sentimiento de estar cuidada y guiada. Parecía como si esas ancianas de piel curtida hubiesen estado a la espera de mi llegada. Estaban muy serenas, tenían una enorme sabiduría y a través del silencio reinante, su presencia se volvía poderosa. Sus miradas transmitían esa hondura y esa complejidad interrelacionada que sólo el silencio puede reflejar. Mi cuerpo estalló en una suerte de éxtasis, como si no pudiese sostener toda esa energía y de pronto advertí que estaba volando en espiral”. Del libro El Regreso al Círculo Sagrado de Liz Alcalay.

 

Este sueño fue para mí la inspiración y la motivación para iniciar un Círculo de Mujeres, veinte años atrás y que aún realizo. Sin saber porqué, simplemente sentí que se trataba de un llamado que venía de un lugar remoto; los círculos de mujeres existen desde antaño, y en los últimos tiempos volvieron a resurgir con una inusitada potencia. Y que el llamado llegaba a mi vida no por casualidad, sino todo lo contrario, este sueño llegó a mi vida en un momento de profunda sanación personal y femenina, y coincidiendo también con un momento particular de nuestra evolución como humanidad en el que lo femenino está resurgiendo con mucha fuerza.

 

¿Se trataba del retorno del matriarcado? No lo creo, más bien creo que es el resurgimiento de lo femenino que necesita recuperar el equilibro ante una excesiva valorización hacia los principios masculinos. Como una suerte de re polarización. Y para que esto ocurra, somos las mujeres las que debemos recordar y reconectar con nuestra verdadera esencia. Ya que no se trata de que los hombres o la cultura nos digan cómo debemos ser y cómo debemos comportarnos sino que es a través de nuestra conexión con la intuición, la creatividad y la sabiduría de nuestro propio cuerpo, que podemos lograrlo. Esta fuerza es la que nos permite recuperar una visión de totalidad e interconectividad.

 

¿Cómo pueden los Círculos participar y potenciar ese cambio? Cuando las mujeres nos reunimos en círculo convocamos un poderoso símbolo: el círculo, que representa la totalidad, y en el que, en relación al centro somos todas equidistantes, allí no hay jerarquías.

 

“Cada círculo es una regeneración de la forma arquetípica, que está inspirada y sustentada por todos los círculos de mujeres que han existido, y él a su vez, hace una aportación al campo de energía que facilita el camino al círculo siguiente.” Jean Shinoda Bolen. En su libro El Millonésimo Círculo, hace mención a la teoría mórfica del biólogo Rupert Sheldrake, que sostiene que la conducta de una especie cambia cuando las modificaciones dentro de la misma alcanzan un número crítico de sujetos. De esta manera, para generar un cambio en una comunidad, basta con que algunos pocos empiecen a hacer aquello que parecía imposible.

 

¿Pero de dónde proviene ese profundo llamado que nos convoca una y otra vez para celebrar ese encuentro tan poderoso como misterioso? Es en el mundo simbólico y arquetípico, en donde surgen todas las formas en donde podemos encontrar la respuesta. El mismo de donde provienen los sueños, esa dimensión sutil e invisible que está fuera del tiempo y el espacio, alque nos podemos conectar cada vez que nos alineamos con esa forma.

 

De esta manera las mujeres como dadoras y preservadoras de vida, madres, abuelas, sanadoras chamanas, nos reunimos alrededor del círculo centradas en el corazón. Juntas creamos un espacio de confianza e intimidad en el que compartimos nuestras vivencias, nuestra tristezas y alegrías, cantamos, meditamos, danzamos, y juntas, como nos enseñan a las ancianas, tejemos el nuevo sueño para las próximas generaciones.

 




Liz Alcalay

Liz Alcalay

Psicóloga y Terapeuta at Liz Alcalay
Como terapeuta integrativa mi atención está enfocada en crear las mejores condiciones posibles para que cada persona pueda desarrollar su pleno potencial. Soy Licenciada en psicología (UBA), tengo un postgrado en Actualización en Psicopatología con enfoque Cognitivo (Universidad de Favaloro), realicé un curso anual en Psiconeuroinmunoendocrinología del Estrés (Universidad de Favaloro) y curso una Maestría en Psiconeuroinmunoendocrinología (Universidad Favaloro). Soy Instructora de Meditación de la Conciencia Pura y Mindfulness. Tengo experiencia de más de 20 años como terapeuta individual, grupal y vincular. Coordino grupos de meditación y un Círculo de Mujeres orientado a la sanación del femenino herido y la recuperación de su gran potencial creativo.
Liz Alcalay

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